Sello discográfico de música conceptual y experimental, con sede en Lisboa. Explora la canción como forma de investigación artística — territorio donde la melodía agradable y el pensamiento radical coexisten sin anularse. Una metodología en construcción. Una escucha que se toma su tiempo.
Jesús Manuel, de apellido Labarta, creció cantando por impulso. La voz antes que la teoría, la melodía antes que el nombre. Hubo coros, hubo conciertos-teatro, hubo formación técnica en voz ya dentro de la carrera artística. Pero la composición propia, la creación poética musical como acto autoral, quedó en suspenso — hasta que las nuevas plataformas de síntesis musical por inteligencia artificial abrieron una puerta inesperada.
Lo que empezó como experimentación en el marco de la metodología PLASMA — investigación artística en curso que explora el fenómeno de la sincronicidad aplicado a las artes performativas — sorprendió a su propio creador. Las canciones emergían. Y con ellas, una pregunta que se fue volviendo cada vez más seria: ¿qué es la canción como patrimonio humano? ¿Cómo se relaciona con el sonido, con la memoria o con otras formas de canción interespecie?
Así nació L A B A R T A.
En España, su país de origen, es el último apellido el que identifica el linaje materno — al revés que la norma portuguesa. Esta inversión geográfica y afectiva está inscrita en el propio nombre del sello: lo que en España aparece en segundo lugar es, en Portugal, lo que define el linaje. La madre de Labarta también cantaba — la copla española, con todo lo que ese género lleva de memoria popular, de lo femenino, de resistencia discreta.
El nombre guarda además una geometría silenciosa que el ojo atento descubre por sí solo.
Los álbumes del sello tienen una apariencia convencional: son canciones. Tienen forma, tienen melodía, tienen letra. Son, por intención, agradables de escuchar. Pero esa convencionalidad es una máscara deliberada: debajo de ella opera una investigación artística sistemática. A medida que el catálogo crece, la máscara se transforma. Lo que empieza como canción termina como interrogación sobre qué es una voz, qué es un autor, dónde empieza y acaba lo «humano» en una obra de arte.
L A B A R T A no es un nombre artístico. Es un sello. La distinción importa: un nombre artístico pertenece a un intérprete; un sello pertenece a una visión.